4.20.2006

Galeria Guemes, un pasaje en el tiempo

iEsto es un trabajo para la facultad que escribí alrededor de 1997. Leí por ahí que la Galería Güemes cumplía 90 años y me acordé que yo había hecho algo sobre el tema. Así que revisé algunos polvorientos disquettes como para recuperarlo.

Galería Güemes, un pasaje en el tiempo

La piqueta demoledora

En 1871 el arqueólogo E. Schliemann descubrió la legendaria ciudad de Troya, luego de profundizar sus excavaciones pudo determinar que en el mismo sitio hubo nueve ciudades, una sobre otra; la superior ignorando u olvidando a la inferior. Algo similar ocurrió en Buenos Aires, el "progreso" arquitectónico implicó el entierro de las construcciones coloniales originales. Y muchas de las "modernas" construcciones de principios de siglo fueron reemplazadas por otras; Buenos Aires es una ciudad que sepulta su pasado. En 1916 se publica un número especial de la Revista Técnica y Arquitectura dedicado a la Galería General Güemes, recientemente inaugurada. Sus autores son terminantes: "Las casas improvisadas y de líneas triviales y ridículas, verdaderos adefesios que molestan a la vanidad de los argentinos más o menos ilustrados, van siendo víctimas de la piqueta demoledora, para dejar paso al nuevo genio constructor de la época" (1).

El pasaje en el tiempo


A partir de 1890 la ciudad de Buenos Aires comenzó a cambiar su fisonomía de ciudad colonial inclinándose hacia un estilo europeo, básicamente a partir de la apertura de la Avenida de Mayo, y de las diagonales Saenz Peña y Roca, así como la construcción del Congreso y otros edificios de gran importancia arquitectónica.

En ese contexto se inició en 1913 la edificación de la Galería Güemes en la calle Florida 165, donde antes había una casa de dos plantas construida a principios del siglo pasado. La Galería tenía un largo de 116 metros conectando Florida con la calle San Martín, tres subsuelos, un cuerpo macizo de seis pisos de alto, y ocho pisos más en dos alas, terminando con una torre y un faro recubierto con tejas doradas. Fue una de las primeras construcciones de Buenos Aires en utilizar el hormigón armado en sus estructuras, con lo cual se pudo ganar en altura sin perder espacio, ya que este material permite pilares delgados.

El "pasaje Florida" fue diseñado por el arquitecto Francisco Gianotti (en su curriculum figura también la confitería "El Molino") quien optó por importar el Art Nouveau, predominante en Europa por esos años. Este estilo "se basa en las formas geométricas y en la naturaleza, expresándose a través de líneas sinuosas sobre todo espirales; sin importar el material que se utiliza, sea nuevo o antiguo. Realiza composiciones libres, donde suele dominar la fantasía, y siempre, en mayor o en menor grado , utilizan un repertorio floral y vegetal"(2).

El frente del edificio tenía un gran arco de mármol y un grupo de estatuas. El interior estaba decorado con obras de pincel y escultura, con vitreaux y capiteles de mármol. La galería tenía dos grandes halls, rematados con una cúpula circular, de donde partían las escaleras y los ascensores. Con respecto a la construcción el arquitecto Jorge Gazaneo (3) señala que "resulta muy difícil de resolver una galería que tiene encima una torre. Esta se diseñó en forma de "E" y fue calzada encima de unos grandes huecos de aire y luz, que permitían iluminar a la galería con luz natural. Sin embargo los paños de vidrio translúcido fueron pintados y tapados con chapas debido a las goteras."

El edificio fue inaugurado con toda la pompa: los festejos se realizaron en diciembre de 1915 y contaron con las figuras más relevantes de la época. Cabe destacar que en esos tiempos la calle Florida era considerada como una de las arterias más aristocráticas de la ciudad, y centro de reunión de la elite política y cultural del momento. Sin lugar a dudas la inauguración fue todo un acontecimiento por la singularidad y opulencia de la construcción. El Círculo de Prensa organizó para esa ocasión una conferencia sobre el General Martín Miguel de Güemes, a cargo del joven escritor Ricardo Rojas, tal vez para explicar la razón del nombre que le pusieron a esta Galería sus propietarios, los Señores Ovejero y San Miguel, reconocidos políticos de origen salteño.

Según la Revista Técnica y Arquitectura "las formas arquitectónicas parece que tienen un ciclo de vida, donde se inician, se desarrollan y decaen" y que hasta ese momento todas las muestras de la arquitectura fueron "una servil manifestación de la decadencia" (4), agregando que la Galería Güemes, por su concepción "novedosa" iba a dar lugar a una nueva imagen edilicia en Buenos Aires.

Todos los fuegos el fuego

Sin embargo al poco tiempo la Galería fue dejando de lado sus pretensiones originales de gran centro comercial y cultural, inclinándose hacia una propuesta menos "aristocrática" (incluso el teatro funcionó como strip tease durante varios años). "Hacia el año veintiocho, el Pasaje Güemes era la caverna del tesoro en que deliciosamente se mezclaban la entrevisión del pecado y las pastillas de menta, donde se voceaban las ediciones vespertinas con crímenes a toda página y ardían las luces de la sala del subsuelo donde pasaban inalcanzables películas realistas...Recuerdo sobre todo olores y sonidos, algo como una expectativa y una ansiedad, el quiosco donde se podían comprar revistas con mujeres desnudas y anuncios de falsas manicuras" dice Julio Cortázar en El otro cielo, publicado en 1966 en el libro de relatos Todos los fuegos el fuego, cuya tapa tiene justamente una vieja foto de la galería.

En 1967 se produjo un incendio que destruyó todo desde la entrada hasta la primera cúpula del hall central. Las reparaciones se hicieron sin conservar el estilo ni la decoración originales otorgándole a la construcción unas líneas rígidas que desentonan con el conjunto. "El gran problema que se plantea con la fachada que da sobre Florida, es que en esa época la arquitectura del pasado no se tenía en cuenta, la filosofía entonces era la del bulldozer. El de Florida es un mal frente de la década del 60" comenta Jorge Gazaneo.

Otro de los problemas que debieron enfrentar en el momento de encarar las reformas era el de los quioscos internos, los cuales "en la versión primaria del proyecto existían, aunque tenían el mismo estilo que el resto de la galería y eran mucho más chicos que los actuales, sin embargo desaparecieron rápidamente ya que resultaron poco prácticos. En la década del cuarenta volvieron pero sin el menor criterio, dando una imagen de villa miseria" nos dice el arquitecto Gazaneo.

Las reformas que se realizaron en el edificio a partir de 1995 con motivo de su 80º aniversario, tenían como consigna recuperar el viejo esplendor de la Galería General Güemes y reacondicionarla dentro de los nuevos criterios arquitectónicos de los shoppings, se mejoró la iluminación, se cambió el piso, se modificó la altura, el ancho y la transparencia de los quioscos centrales, imponiendo un criterio unificado, aunque este no coincide con el viejo estilo de la obras sino más bien con el de los nuevos paseos de compras, los shoppings de los años ´90.

Un pasaje en el tiempo


"La Argentina es uno de los exponentes más ricos y significativos de la arquitectura del siglo XIX en el marco de Latinoamérica, sin embargo el país no tiene una tradición de conservación del patrimonio edilicio. El puerto de Buenos Aires fue uno de los primeros éxitos en este sentido; como ustedes saben iban a tapar todo y rellenar los diques" -señala Jorge Gazaneo y agrega- "probablemente esto se deba a una falta de conciencia y a una falta de saber que se puede hacer con esto. En la ciudad hay un edificio viejo, entonces hay que demolerlo, mientras que en Europa es lo contrario, ya que cuanto más viejo es, más cuesta. Y esto tiene su razón: es un bien que no puede repetirse. Pero incluso hay algo más: la identidad; lo que nos impulsa a vivir en un lugar es que ese lugar tiene algo diferente al resto. Imagínense lo que sería la globalización del medio arquitectónico, ¡en todos lados encontraríamos lo mismo!".

Buenos Aires es una ciudad con un pasado arquitectónico muy grande, que por falta de una memoria colectiva lo fue perdiendo. Una recorrida por sus zonas históricas nos deja ver la acción de las palas mecánicas, donde había una casa del siglo XIX ahora hay un moderno restaurante, donde había un teatro ahora hay un estacionamiento. Sin embargo la Galería Güemes es uno de los pocos lugares donde el pasado persiste, en ella podemos ver la grandilocuencia de principios de siglo, la fría racionalidad de los años sesenta y el concepto del comercio-espectáculo de fines de los ochenta. Como si fuera una gran excavación arqueológica, las formas arquitectónicas se superponen, como en la Troya de Schliemann.

Bibliografía

Revista Técnica y Arquitectura, Buenos Aires, enero de 1916.

Cócaro, Nicolás y Emilio. Florida, la calle del País; Fundación Banco de Boston, Buenos Aires, 1989.

Torremocha López, Miguel. Arquitectura y Escultura, los grandes estilos; Ediciones Granada. Madrid, 1991.

Cerram ,C.W. Dioses, Tumbas y Sabios; Ediciones Destino. Barcelona, Sexta edición, 1959.

Diario La Nación, Diciembre de 1995.

Las fotos que aaprecen en esta nota fueron sacadas por el Dr. Mario Mc Loughlin

Notas

1 Revista Técnica y Arquitectura, enero de 1916. Pags. 5-6

2Arquitectura y Escultura: los grandes estilos Pag. 109

3Jorge Gazaneo realizó los trabajos de evaluación y diagnóstico con respecto a las reformas que se realizan en la Galería Güemes a partir de 1995. Además dicta un curso de posgrado en la Facultad de Arquitectura de la U.B.A. sobre "Preservación, Conservación y Reciclaje".

4Pag. 13



2 Comentarios:

At 3:01 a.m., Anonymous Anónimo said...

¿Alguien sabe que fue de la vida de MOIRA STAR?

 
At 10:23 p.m., Anonymous Anónimo said...

Ya debe tener sus añitos !!!!!

 

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