5.16.2006

La bandera en el cine argentino

La noticia aparece en algunos medios: "Apoyan un proyecto de ley que pide la aparición de la bandera en películas nacionales."
El asunto merece que lo expliquemos un poco mas.

La senadora justicialista Silvia Giusti propuso modificar el Artículo 8º de la ley de cine. Ese artículo señala las condiciones para que una película sea considerada "argentina" (y, por ende, poder recibir los créditos y subsidios que brinda el estado). Entre otras cosas, dice que las películas deben ser en 35mm, habladas en castellano, hechas con equipos técnicos locales, haberse rodado en el país, etc.

Giusti propone agregar como condición "la aparición de la Bandera Nacional Argentina como mínimo en plano general por OCHO (8) segundos, cuya aparición podrá ser fraccionada en distintas secuencias a lo largo de la película".

Como se ve, la propuesta se mantiene en la misma línea que esa resolución del COMFER que desde hace unos años obliga a todas las radios argentinas a emitir el Himno Nacional todos los días a la misma hora: "reforzar la identidad cultural del pueblo", en palabras de la senadora G.
Mas adelante, la tipa insiste: "Es claro que la industria cinematográfica es actualmente avasallada ante películas extranjeras donde es constante la presencia de elementos culturales e históricos propios de esas regiones. Para sustentarnos basta referirnos el "Día de Gracias", "4 de Julio". Ante este panorama se podría decir que jóvenes o niños de nuestro país entiende más de cultura extranjera que argentina. Ante este fenómeno, creemos que el centro de la cuestión es acercar a la gente a los símbolos patrios con la doble finalidad de reforzar la noción de identidad argentina y de darle a la misma una especie de sello de calidad".

Por suerte, la senadora admite que haya algunas excepciones, por ejemplo "el caso de aquella persona que desee filmar cuestiones históricas previas a la creación de la bandera."

Podemos discutir esto, incluso sin analizar los dudosos componentes ideológicos de una medida así. Digo, hay muchas formas de mostrar la presunta "argentinidad" que no pasan por una combinación de colores en una tela. De hecho, si el objetivo de un realizador pasa por plantear esa "argentinidad", sería penoso que lo logre usando un símbolo tan obviamente billikinesco, con tan poca imaginación.
Por otro lado, esto no resuelve el problema fundamental: nadie quiere ver cine argentino. Los niños argentinos seguirán viendo banderas extranjeras por que los productores locales no logran que el público local vea sus películas.

Sin embargo, no vale la pena argumentar mucho en contra de esta eventual medida. Los considerandos de la propuesta presentan un punto atendible: "la idea fundamental de este proyecto apunta a que, si el Estado está dispuesto a respaldar la industria cinematográfica mediante diferentes medidas (...) no suena ilógico que el Estado se encuentre legitimado a requerir lo que estamos solicitando." En pocas palabras, si el Estado es el que garpa, tiene derecho a exigir lo que sea. Pensemos en ese productor que, en la película de los Cohen, le pedía todo tipo de lugares comunes a Barton Fink para la película sobre boxeadores que trataba de escribir. El Estado (o quienes estén haciendo uso de él), si quiere, puede llegar a exigir que se muestre la bandera o incluso que todas las peliculas terminen con el himno nacional o cualquier otra obviedad que alegre a los "patriotas" a cargo. Dentro de un tiempo, quién sabe, también se podría exigir que no se incluyan escenas que "no den la imagen correcta de un argentino en el extranjero", razón por la cual se prohibió en 1937 "Tres argentinos en París" (Manuel Romero), uno de los primeros casos de censura que registramos en la gloriosa historia de nuestro país.

Tal vez esta sea la oportunidad de consolidar al verdadero cine independiente, ese cine "off INCAA" que se hace por fuera de la financiación del Estado. Un cine que no se preocupa por andar golpeando puertas en el Instituto para conseguir una moneda y que, eventualmente, podrá renunciar a ese pueril objetivo de "reforzar la noción de identidad argentina".

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2 Comentarios:

At 7:59 p.m., Blogger Daniel Salvo said...

Hola Pablo, muy divertido artículo, además de ilustrativo respecto a ciertas actitudes "latinoamericanistas".
En Perú, circula la siguiente anécdota: en los ochentas, Shirley McLaine "descubrió" que era la reencarnación de una princesa inca (como en el videoclip de "Hoy voy a verte de nuevo" de Gloria Estefan), y se vino al Perú a filmar parte de su biografía en Machu Picchu. Parece ser que el guión incluía algunos comentarios respecto a la ciudadela, construida por extraterrestres según McLaine. Bueno, cuando el Instituto Nacional de Cultura se enteró, exigió a la gente de McLaine que corrigiera esa parte del guión, mencionando que Machu Picchu había sido construida por los antiguos peruanos. Los gringos no se hicieron problemas y cambiaron los parlamentos, supongo que riéndose para sus adentros del chauvinismo de los modernos peruanos.

 
At 6:00 a.m., Blogger Pablo Sapere said...

Daniel, por lo que contás sospecho que los gringos se reían más de Shirley que de los funcionarios de turno.


Aprovecho la respuesta para ampliar el asunto de la bandera. En los primeros días de junio, las autoridades del INCAA han llegado a una solución "intermedia": se impuso a las películas apoyadas económicamente por ese organismo, una placa inicial con un logotipo animado que incluirá la marca “Cine argentino” y una imagen de la bandera nacional.

Si bien esta resolución (nº 1028/06) es saludable porque evita meterse con el contenido de una película (era lo que pretendía la S. Giusti), también merece algunos reparos.
Los funcionarios aseguran que se trata de "una estrategia publicitaria y de propaganda tendiente a aumentar la cantidad de público para el cine argentino en el mercado interno".
Pero, como dije en algún lado, salvo algunas excepciones en Argentina no se mira cine argentino.

¿Tiene sentido aplicar el concepto de marca a las producciones artísticas? ¿Que sentido tiene crear una marca bajo un concepto que los espectadores rechazan? ¿Que valor tiene una marca que no ejerce un "control de calidad" de sus productos?

Creo que lo único que van a conseguir es destruir algunas estrategias de marketing donde los distribuidores se esfuerzan por despegarse la producción fílmica nacional. Pienso en esa publicidad de la película Nueve Reinas, donde un espectador salía del cine diciendo "esto no parece cine argentino".
Seguramente más de un productor se va a agarrar la cabeza cuando aparezca el espledoroso loguito celeste y blanco.

 

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